sábado, 17 de julio de 2010
El viejo moral del huerto
jueves, 15 de julio de 2010
Un momento que ya voy...
Hoy Radio Nacional ha hecho una encuesta sobre quién ha ganado en el debate sobre el estado de la nación. La opinión se divide entre Zapatero y Rajoy. Yo me sumo a la opinión de un periódico que hoy titulaba que Zapatero ha salido vivo.
Pero en realidad yo creo que esto interesa a muy pocas personas. La política tiene mucho de teatro y cada uno tiene que representar su papel para ganarse el sueldo.
A la gente le interesan otras cosas. A mí personalmente el debate me ha vuelto a recordar que como funcionario me han agredido y me han rebajado el sueldo, cosa inaudita en la Historia. Después del subidón de la Copa del Mundo hemos vuelto a la realidad cotidiana de seguir con nuestras vidas y a disfrutar con lo que hay: el fresco de la mañana, el solecito en el jardín sentado bajo la sombrilla escuchando el rumor del río y el canto de los pájaros, el pincho de queso y chorizo a media mañana, la sopa de fideos y el cocidito para comer, la siesta hasta las cinco, la consulta del correo por si hay noticias de mis hijos, la charla vespertina con mi amor, la lectura frenética de Los Miserables, el paseo con una Surra saltarina por el monte, las novedades futboleras en la radio, etc.
Creo que Surra tiene el secreto: de la cama a la calle, de la calle a la mesa y de nuevo a la cama, y entre tanto a tomar el sol, y cuando calienta en exceso a resguardarse a la sombra y vuelta a empezar. Ahora, mientras escribo antes de la siesta, la creo escuchar que desde la cama me dice: ¿vienes ya o qué?
Un momento que ya voy…
martes, 13 de julio de 2010
El laberinto de Chartres
Uno de los principales atractivos de la catedral de Chartres es su laberinto. Su recorrido es obligado, ya sea por curiosidad o por devoción. Según la tradición, el rito servía también como sustituto de la peregrinación a Jerusalén.
Son tantos los que lo realizan a la vez que es difícil imaginar que algunos fieles y peregrinos hiciesen su recorrido de rodillas como dice la historia. En cualquier caso, desde la propia experiencia, ver las viejas piedras blancas que forman la serpiente del camino holladas por curiosos o devotos, es algo que impresiona y mueve a la meditación. Aquí está la mía:
El laberinto de Chartres, ese ir y venir, ese avanzar y retroceder, caminando casi aturdido, casi desequilibrado por la angostura del camino de piedra, desgastada de tantas pisadas y roces, pero sabiendo (o sin saberlo) que al final, si creyente, dirigido por Dios, o si pagano, como otro Teseo en busca de la liberación, llegarás al centro, a ese Minotauro de tu destino final, al círculo rodeado de los seis pequeños semicírculos.
En los diseños geométricos o lacerías de azulejos o yeserías de los muros de edificios islámicos, las líneas, como el camino del laberinto de Chartres, tienen un principio y un fin, pero su recorrido es inaprensible a la mirada. Del mismo modo, el curso de la vida humana, según el musulmán, sólo es conocido por Dios, ante cuya voluntad sólo cabe el sometimiento, el Islam.
La vida es como el laberinto de Chartres: vamos, venimos, acertamos, nos equivocamos, reímos, lloramos, pero al final sin saberlo avanzamos hacia nuestro destino. ¿Será hacia arriba o hacia abajo? ¿hacia el cielo o hacia el abismo? ¿hacia la gloria o hacia el olvido? ¿hacia el Olimpo o convertidos en sombras huecas del Hades? Ineludiblemente llegaremos.
Quiero creer que lo bueno es que, a pesar de lo intricado, confuso e inseguro del camino visto desde fuera, sabes que una vez dentro de él no hay engaño, confías en que Dios te guía y te lleva hasta el final.
lunes, 12 de julio de 2010
Recuerdos
Once de julio de 2010
Aquí en Truchas aún está un álbum de cromos con Kubala y Di Stefano que coleccionamos hace mucho, mucho tiempo. Attendre et esperer, decía Dumas en el Conde de Montecristo. Hemos esperado y confiado y, al fin, ha llegado. Gracias.
Pero también estoy feliz porque he escuchado que, en una votación que han hecho en la radio, los hechos más significativos que han gustado más a la población han sido, por este orden, la unión del equipo, el beso de Casillas a su novia y la humildad del entrenador Vicente del Bosque.
Esto me dice que, al final, todos valoramos lo verdaderamente importante: la armonía, el amor, y la bonhomía.
Aún creo en el hombre.
viernes, 9 de julio de 2010
Truchas
Ayer día ocho en Plasencia.
Son las siete de la mañana. Apenas una pequeña brisa entra por todas las ventanas abiertas de la casa. El pronóstico para hoy es igual al de ayer: un calor sofocante, agravado por un viento de aire cálido, sahariano. A partir de la una de la tarde habrá que cerrar todas las ventanas y poner el aire acondicionado. Nuestra perra Surra busca bajo las mesas la protección de sombras imaginadas intentando sobrellevar como puede el agobio del calor. En la calle el trajin de coches y cuerpos sobreviviendo en medio del ruido de motores.
Hoy día nueve en Truchas.
Son las siete de la mañana y he de bajar a la perra. Tengo que ponerme un jersey porque la madrugada esta fresca. Luego a media mañana el día es soleado y la temperatura es la ideal. Mientras escribo estas líneas, en medio del silencio solo interrumpido por el ladrido de algún perro lejano, escucho al lado el cantar de los pájaros y el rumor del río. La vegetación esta exuberante y generosamente verde.
Hemos ido a los Cantones con la perra: corre saltarina casi oculta por las hierbas. La vista del río es como siempre, bellísima, y me invita a quedarme para siempre. No quiero volver a Plasencia.



